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Crónicas Birmanas (de Guy Delisle)

marzo 18, 2010

Para variar un poco la temática de este blog, hoy toca recomendación de un cómic occidental. Ya tuvo su lugar en este blog el cómic de Frederik Peeters, un cómic muy personal e intimista pero con sus toques cínicos. En este caso, el cómic que nos ocupa es del tipo “cómic-político”, pero con un enfoque muy particular. Sin más dilaciones, para a aquellos que todavía no conozcan esta obra, les presento “Crónicas Birmanas” de Guy Delisle.

Guy Delisle es un dibujante quebequense nacido en la propia capital de Quebec. Este autor, de mente inquieta y con un muy particular espíritu aventurero, siempre realiza en sus trabajos las funciones de protagonista, guionista y dibujante, con lo cual, siempre se tratan de novelas gráficas muy personales (que no necesariamente intimistas). Además, el hecho de que esté casado con una miembro de Médicos sin Fronteras, le ha sido de gran ayuda al québécois para encontrar material sobre el que desplegar todo su talento artístico.

El prestigio internacional de Guy Delisle vino de la mano de dos novelas gráficas muy aclamadas por la crítica: “Shenzhen” (2000) y “Pyongyang” (2003). En estas obras, por motivos normalmente relacionados con sus trabajos realizados con estudios de animación o por viajes de su mujer, emprende un viaje en la República Popular de China y Corea del Norte respectivamente, donde Delisle permanecerá unos cuantos meses sumergido en el clima social y político de esos países asiáticos. En ambas obras, Delisle ofrece su particular visión tanto de la cultura y las costumbres del país huésped como de la incidencia que ejercen los gobiernos sobre sus respectivas sociedades. Ése es el estilo narrativo de las obras de Delisle (al menos de las dos anteriores y de la que nos ocupa): novelas gráficas moldeadas en forma de crónicas que pivotan sobre las experiencias e impresiones del autor acerca de la situación existente en los países en los que se establece.

Así pues, “Crónicas Birmanas” (2007) tiene como punto de partida la llegada del québécois a Rangún, capital de Myanmar, junto a su mujer y a su hijo de pocos años de vida. Allí, permanecerá unos cuantos meses, donde experimentará en primera persona la realidad de un estado la cual apenas es conocida. Desde su particular punto de vista, nos presentará cómo son los birmanos y cómo es su cotidianidad; cómo funcionan y operan las ONGs establecidas en estados dictatoriales como Myanmar; nos mostrará cuáles son sus curiosidades, impresiones y miedos como occidental en un país oriental; y demás realidades políticas y sociales de este país tan desconocido en Occidente.

Consiste en un único tomo segmentado en una gran multitud de “sketches” normalmente auto conclusivos, los cuales giran en torno a las experiencias del quebequense, que van des de las conversaciones sobre temas políticos que tiene con sus compatriotas de Médicos sin Fronteras o de otras ONGs hasta sus simples paseos por las ciudades que visita y que siempre suponen una aventura llena de cosas dignas de recordar. Mediante el uso de un trazo simple pero rico, Delisle logra con creces mostrar tanto la situación como la ambientación de Myanmar que él percibió en su estada en el país asiático. Grandes dosis de ironía acaban por completar este retrato de un país en el que los militares ejercen de forma implacable el poder coactivo y coercitivo mediante, entre otras cosas, la restricción de las libertades individuales y colectivas, la censura y, en general, la vulneración reiterada de los Derechos Humanos. Sin embargo, Delisle no permite que esta cruda y cruel realidad impregne de tristeza y desesperación su obra. El autor combina eficazmente la triste realidad de Birmania con el día a día de los autóctonos, mostrando que a pesar de las duras condiciones políticas y económicas en que viven, no por ello dejan de disfrutar de esos pequeños detalles y placeres que la vida otorga altruistamente a todos aquellos que son arrojados a nuestro mundo. A algunos quizás no les gustará las pinceladas humorísticas e irónicas que abundan en esta novela gráfica, pero en mi opinión son un auténtico acierto, ya que Delisle consigue de esta forma un desarrollo ameno, divertido e interesante, a la vez que muestra la dura situación de ese país y de sus gentes.

El punto de vista de una persona tan curiosa y sencilla como Guy Delisle supone una bocanada aire fresco sobre la novela gráfica política (por así llamarla). Así pues, “Crónicas Birmanas” no es un escrito político que se limita a criticar la situación de una de las dictaduras más férreas del mundo contemporáneo mediante una novela gráfica, sino que el autor simplemente realiza un retrato de la situación política, cultural, social e incluso económica de la Birmania actual (no olvidemos que Myanmar es el nombre oficial que los dictadores otorgaron al estado birmano), que él percibe. Y este último detalle es importante, porque esta novela gráfica no deja de basarse en la experiencia personal que el quebequense tuvo durante su estancia en Birmania.

Ahora bien, considero muy recomendable la lectura de esta novela gráfica a todos aquellos interesados en leer un cómic ameno y divertido, a la vez que crítico con la política del país huésped. Una disección de la dictadura militar birmana que es bañada en la ironía y la curiosidad de un simple visitante occidental, tan desconcertado por la realidad política y económica del país, como apasionado por la actitud y costumbres de esas sencillas gentes que habitan el averno militar tildado por sus guardianes como “Myanmar”.

Puntuación: 8/10

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8 comentarios

  1. He leído tu entrada hasta la parte en la que dices que se trata de una narración en forma de crónicas y, ay amigo, a un periodista no le puedes decir algo así. Así que he mirado en el catálogo de la biblioteca y he visto que está disponible, así que mañana (hoy es festivo en Zamora) iré por allí, me lo sacaré, y con pleno conocimiento de causa comentaré tu post.


  2. Bueno, no me imaginaba que fuese tan grande así que he tardado más de lo que esperaba en acabarlo ^^U. Espero que disculpes mi demora.

    No me cabe ninguna duda de que uno de los problemas más sangrantes del siglo XX fue el llamado proceso de descolonización. Lo reconozcan o no, Inglaterra y Francia sólo estaban en el mismo bando que Estados Unidos y la Unión Soviética en la Segunda Guerra Muncial y el resultado para ellos fue el de derrota. Por ello, se vieron obligadas a retirarse de sus viejas posesiones al acabar la contienda, y en algunos casos de forma verdaderamente humillante. Pero no en todos los lugares fue igual.

    Japón, se había hecho con buena parte del Imperio Británico y Francés en el este asiático y la incapacidad de sus ejércitos para abrirse camino a través de sus líneas forzó a Estados Unidos a adoptar estrategias como la de amparar a movimientos independentistas que ayudasen a desestabilizar las zonas controladas por nipones a pesar de sus inclinaciones comunistas (eso fue lo que hizo por ejemplo con un tal “Viet Minh” con el que 20 años después se enzarzaron en una guerra).

    El Imperio del Sol Naciente fue derrotado en el Pacífico, pero no en el continente asiático, aunque las tropas allí desplegadas se vieron obligadas a abandonar las armas. Francia e Inglaterra consiguieron de ese modo recuperar sus antiguas posesiones, aunque se encontraron con que allí se quedaron las “sorpresas” que con tanta inteligencia apoyó Estados Unidos. Total, que los franceses dicen que no se van de ninguna de sus colonias, y al final se van empujados por Estados Unidos (conflicto de Indochina) e Inglaterra aplica la fórmula del “si te he visto no me acuerdo” y “que os dén”. Así dejó a Birmania al borde de una guerra civil entre facciones comunistas que acabó en dos regímenes militares de los que el último, da vida a la actual República de Myanmar.

    Aunque no nos lo creamos, es cierto que la mayor parte de los países del sudeste asiático son comunistas, pero no todos ellos son precisamente enemigos de Estados Unidos. Cómico llegó a ser aquello que se dio en llamar “Democracia del Ping Pong” con la que Nixon le daba vía libre al genocida Mao para poner una dictadura títere en Camboya dirigida por el no menos genocida Pol Pot, que, sin embargo, les serviría de ayuda contra el comunismo moscovita que imperaba en su enemigo Vietnam del Norte.

    De esta clase de gilipolleces, de mirar a otro sitio cuando el Kuomingtan (aliados en aquel momento de EE.UU.) hacía el subnormal mientras Mao se hacía con el poder sin encontrar resistencia real por motivos puramente económicos (no querían un lobby chino en la economía norteamericana), del irse aliando con regímenes comunistas incluso más peligrosos de los que combatían, y del “que se entienda la India con estos cabrones que nosotros nos vamos a aliar con Pakistán para joderlos a ellos también” es por lo que sucede lo que sucede en países como Birmania.

    Si te soy sincero, no dejo de asombrarme de que un habitante de Quebec (francoparlante) decidiese irse con su mujer a una antigua colonia inglesa en vez de marchar a la antigua Indochina, como suelen hacer muchos cooperantes procedentes de esa zona.

    Casi todo lo que puedo decir yo ya lo has dicho tú, pero hay algo que me encantaría recalcar. Sus habitantes se mueren de hambre, pero el objetivo para sus dirigentes es el de crear la imagen de país de militares. Es algo muy similar a lo ocurrido en un territorio como Corea del Norte. Allí llegaron a pedir el stock de carne de vacas locas que tirábamos en Europa porque no tenían nada que llevarse a los dientes, pero casi a la par enviaban esta imagen al mundo. No creo que se necesiten muchos comentarios.

    Me quedo con la frase de una de las historias en la que se afirma aquello de “lo que más temen los militares es al resto de militares”. Y es verdad, en el fondo en esta clase de regímenes sólo se saben dos cosas, que la ideología imperante (en este caso comunista) sólo es un pretexto para acabar con la libertad de expresión individual, y que el ejército es simplemente un estado dentro del estado, con todo lo que ello conlleva.

    En fin, qué suerte la de vivir en esta parte del mundo, lejos de despojos humanos como los militares retratados por Delisle.

    Un saludo.

    PD: Si te gusta esta temática, te recomiendo “The Killing Fields” de Roland Joffé. Sin duda el relato más estremecedor del ascenso al poder de los Jemeres Rojos.


  3. Como siempre, gran disertación. Además, no has tardado nada en pillar el cómic i zampártelo entero. Impresionante.

    Agradezco mucho la contextualización realizada en tu comentario, bien seguro que a los humildes y silenciosos lectores de este blog les será de gran ayuda para comprender tanto el cómic como la situación descrita en él.

    Y completamente de acuerdo en el uso de la publicidad militar con el fin de camuflar la realidad desoladora del país (con el fin de no “perder” crédito ante la comunidad internacional y mantener el orden en el interior del país, porque aunque haya gente que se muera de hambre, en estas dictaduras siempre hay un grueso civil bastante consistente que también ayuda al gobierno a sostenerse ante la debacle).

    En fin, que me alegro que te haya resultado interesante (eso se deduce de tu comentario al menos xD).

    Tomo nota del libro de Joffé, que estos temas son indispensables para mi (no en vano soy politólogo xDDD).

    Un plaer tenerte comentando de nuevo ^^


  4. Pues que sepas que… te ha caído un meme xD.


  5. Cumpliré con mi deber ahora que he vuelto de vacaciones!! xDDD


  6. Sólo pasaba para desearos suerte en el partido de hoy, aunque dudo que la necesitéis porque me temo que nos vais a ganar (y yo me pasaré la noche de depresión >___<). Así que ya sabes, hoy vete reservando lugar en Canaletas, que veo al Madrid muy pero que muy mal. (Ojalá me equivoque pero lo dudo).

    Un saludo.


  7. Bueno, al final ganó el barça, pero tampoco tan sobrado como apuntaron los medios de comunicación (algunos, como uno catalán, hablan de “Chorreo”, y ayer no hubo chorreo de ningún tipo, el Barça supo imponer su juego, sudó para marcar y ganó, y punto). Una victoria dura y justa, y ya está.

    Y soy de los que piensan que aún pueden pasar muchas cosas, queda mucha liga.


  8. Bueno, es verdad que todavía quedan muchos partidos, pero al César lo que es del César y sin duda el F.C. Barcelona jugó mejor que un Real Madrid que sigue fallando en las ocasiones importantes y que sigue sin demostrar la grandeza de la que presume en los partidos serios.

    Yo en eso soy muy claro, que le pidan perdón a Del Bosque y a partir de ahí todo lo demás, puesto que lo que le hicieron a ese hombre no tuvo perdón.

    Así pues, y ante las serias dudas que tengo sobre que mi equipo remonte posiciones, no me queda más remedio que daros la enhorabuena por el título de liga y desearos la mayor de las suertes para la Champions que, salvo sorpresa, es muy posible que también ganéis.

    Un saludo.



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