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Miquel Barceló: “La solitude organisative” (1983 – 2009)

septiembre 12, 2010

Miquel Barceló

Tras una larga ausencia, y aprovechando el fin de las vacaciones de verano, he decidido volver a arrancar el blog para que éste pueda seguir con su finalidad: dar a conocer todas aquellas obras o artistas que sean dignos de ser conocidos. Y en caso de que los artistas ya sean ampliamente conocidos y reconocidos, entonces sencillamente este blog tratará de hacerles un humilde y sencillo homenaje explicando los trabajos de tales artistas e intentando dar una mayor difusión a sus obras.

Aprovechando una exposición del “Caixa Fòrum” de Barcelona, abierta del 16 de julio hasta el 9 de enero del 2011, he decidido realizar una entrada a este artista mallorquín tan singular y magistral llamado Miquel Barceló.

Atelier gris

Miquel Barceló nació un 8 de enero del año 1957 en Felanitx, pequeño municipio del Sureste isla de Mallorca. El paisaje abrupto y accidentado de su localidad tendrá una gran influencia en los trabajos del artista, prueba de ello serán los pliegues que conforman muchos de sus cuadros. Desde que tenía uso de razón, Barceló ya estuvo inmerso en el mundo de la pintura: su madre le gustaba pintar (si bien no se dedicaba al mundo de la pintura), especialmente elementos paisajísticos; mientras que a su abuelo, un gran apasionado de la pintura posimpresionista, había acumulado una ostentosa pinacoteca privada.

En 1972 ingresa en la Escuela de Artes Decorativas de Palma de Mallorca , y en 1974, se instala en Barcelona y empieza a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi, aunque poco después abandonará sus estudios y volverá a Mallorca. Ese mismo año, Barceló realiza un viaje a París, a ver una exposición titulada Jean Paulhan a travers ses peintres. Allí realizaría uno de los descubrimientos más importantes de su vida artística: el “art brut” (en castellano, “arte sucio”), estilo que marcará profundamente toda la obra del artista.

El pintor borracho

En los años siguientes, Barceló participará en varias exposiciones, y formará parte de grupos como el “Taller lunàtic” (un grupo de arte conceptual) y otros grupos políticos de índole reivindicativa. En el campo artístico, el mallorquín realizará un extenso estudio sobre pintores surrealistas y empezará a experimentar con la materia orgánica y la descomposición, haciendo obras como por ejemplo Mapa de carn, un mapamundi hecho de trozos de carne, bistecs, costillas, etc. los cuales se iban pudriendo día tras día.  En sus constantes viajes a Barcelona, donde realizará múltiples exposiciones y donde establecerá una relación de amistad con Xavier Mariscal, quién influirá mucho sobre el estilo de sus obras iniciales, muy orientadas hacia la naturaleza salvaje (tenía ya un gran interés hacia los grandes felinos) y hacia la naturaleza cambiante (la descomposición y la putrefacción de la naturaleza).

Dibujo Barceló

Sin embargo, el éxito empieza a abrazar a Barceló en el año 1981, tras participar en la XVI Bienal Internacional de Sao Paulo, donde se da a conocer en el mundo internacional. A partir de entonces empieza a realizar exposiciones por todo el mundo, y empieza a recoger los primeros premios por sus trabajos (tan eclécticos y excéntricos como originales), como el Premio Nacional de Artes Plásticas de España (1986). Sin embargo, el mayor punto de inflexión su carrera se producirá en 1988, cuando realiza su primer viaje a la África occidental. En compañía de Mariscal y de Pilar Tomás, Barceló atravesó el desierto del Sahara y visitó Malí (un país clave en su vida, donde realizará muchos viajes más y donde sigue teniendo una de sus residencias habituales), Senegal y Burkina Faso. Este viaje condicionará irremediablemente su estilo y su forma de trabajar con la pintura por el resto de su vida. Prueba de ello, es que fue durante ese período cuando Barceló empezó a trabajar sobre papel utilizando pigmentos locales y sedimentos fluviales, una de las características más singulares de las obras del artista. Esta forma de elaborar sus obras, este método tan tribal de pintar, lo diferencian claramente del resto de artistas contemporáneos. Cabe señalar que el propio artista mencionó, antes de partir de viaje, que necesitaba realizarse una “desintoxiación de Occidente”, necesitaba encontrar nuevas formas de creación, nuevos horizontes artísticos que explorar y que descubrir. De hecho, yo me atrevería a afirmar que de no haber hecho el viaje a África, el Barceló del gran reconocimiento internacional, el artista que hoy conocemos no habría nacido. El viaje a África, para mi, fue el renacer del pintor. Es en Malí, donde el pintor llega al punto álgido de su carrera artística; el artista puede pintar todo aquello que ve delante de sus ojos, es una fuente o una mina de imágenes (muy diferentes de aquello que vemos en Occidente). Pero a su vez, el artista se baña en esa cultura tan tribal, tan terrenal, en virtud de la cual podrá dar un gran salto en lo que respecta a su técnica, a su manera y forma de pintar (en términos de calidad y de originalidad). Así, en África, el artista llega a combinar su tradición paisajística que le venía por parte de madre, con la originalidad e innovación técnica que le proporciona la tierra africana. De esta forma, para un servidor, el artista llega a uno de sus puntos de plenitud artística, y empieza a dar lo mejor de sí.

Marché noir

La producción artística de Miquel Barceló ha sido muy variada. Si sus primeras obras estaban muy influenciadas por Xavier Mariscal, vemos que algunas de sus posteriores obras pueden ser catalogadas dentro del arte conceptual, otras dentro del “arte sucio” y otras son sencillamente inclasificables. Todas ellas, sin embargo, siempre cuentan con la huella tan única y particular del artista de Felanitx. El artista siempre se ha considerado como un mediterráneo, por ello, en muchas de sus obras aparecen el mar y elementos muy simbólicos de nuestra cultura mediterránea (como la “paella”, cuadro que aparece debajo de este texto). Al mismo tiempo, la gran mayoría de sus cuadros siempre tienen un toque muy “terrenal”, elemento que aparece de forma constante en su larga y prolífica obra artística.

Spanish paella

Si tenemos que describir el trabajo de Miquel Barceló, la primera palabra que me viene a la cabeza es “originalidad”. Originalidad en todas y cada una de las facetas del artista, que van desde los materiales empleados en la elaboración de sus cuadros, hasta el propio método de creación de estos últimos. Barceló, a diferencia de la mayoría de pintores, pintaba sus lienzos directamente sobre el suelo, hecho que le permitía realizar esos pliegues tan característicos de sus obras (como ya hemos visto anteriormente). De hecho, Barceló llegó a afirmar que “las cosas auténticamente planas pertenecen al campo de la realidad virtual y de la cibernética. Ninguna pintura puede pretender planitud ”. Sus cuadros se caracterizan también por la constante presencia de bultos, de protuberancias pictóricas, conseguidas mediante la acumulación de capas de pintura o incrustando en el lienzo otras sustancias o materias terrenales (como los sedimentos fluviales que hemos mencionado anteriormente).

Natura morta rosa

A modo de conclusión, decir que Barceló es un artista tan peculiar (incluso contradictorio a veces) que incluso podríamos afirmar que se trata de un pintor que a pesar de que bebe de la tradición pictórica moderna, al mismo tiempo, intenta romper y distanciarse de esa tradición, especialmente gracias sus innovadoras técnicas. Sus cuadros se caracterizan por sus relieves, por sus protuberancias pictóricas y por su gran contenido matérico. Siempre son cuadros con mucha textura, y el artista siente una gran aversión hacia lo plano. Sin embargo, como hemos visto, Barceló es un artista de constantes inquietudes artísticas, y es imposible ponerle una única etiqueta (es difícil incluso catalogarle en algún sitio). La temática de su amplia obra artística es muy camaleónica: cuadros paisajísticos sobre su tierra natal; la descomposición y el devenir de la vida; la huída del exceso, materializada en sus cuadros sobre el desierto del Sahara; retratos poco convencionales de personas admiradas por el propio artista; el mundo de los orígenes (así lo llamo yo), que son todos aquellos cuadros de temática tribal, fruto de sus viajes en Malí; la naturaleza salvaje y su brutalidad; o incluso la temática metafórica. Esta última temática queda perfectamente reflejada en este último cuadro que os cuelgo, llamado “La solitude organisative” (el cuadro que da nombre a la exposición), en el que se muestra un gorila sentado en una posición de pensador (algo designado únicamente a los humanos al parecer) y que se encuentra inmerso en un mundo de ideas abstractas, amorfas, en el mundo metafísico de la reflexión. Sin duda, es un cuadro que alberga múltiples interpretaciones.

La solitude organisative

Por último, os invito a que deis una oportunidad a este impresionante artista, que causa amor y odio por igual, pero que bien seguro que no os dejará indiferentes. De paso, os cuelgo el video de un espectáculo suyo titulado “Paso doble”, en el que el autor nos muestra otra de sus facetas creativas.

Espero mantener actualizado esto más a menudo.

Saludos

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4 comentarios

  1. Es verdaderamente una fortuna vivir en una ciudad como Barcelona y poder disfrutar de maravillas como el Caixa Fòrum. El problema que siempre le he encontrado es que es increíble que una capital tan cosmopolita y rica a nivel cultural, tenga por contra tan pocos museos de arte con cierto nivel (no me gusta ni la colección que poseen de Picasso ni la del Museo de Arte Contemporáneo) pero supongo que no se puede tenerlo todo. Barna tiene las mejores iglesias (La Sagrada Familia, Santa María del Mar y la Catedral) y Madrid las mejores pinacotecas (El Prado, Thyssen-Bornemisza, Reina Sofía).

    Sobre Barceló en sí pertenece a una escuela de pintores y diseñadores que, en mi humilde opinión, bebe de la obra de Miró en sus inicios y más adelante la va llevando a su propio terreno hasta casi hacerla irreconocible; una línea en la que se desenvuelve habitualmente Mariscal y que podemos reconocer en las primeras creaciones del mallorquín, aunque claramente influidas por el padre de Cobi.

    En relación a su etapa más adulta y reivindicativa, cabe decir que el arte contemporáneo y el izquierdismo han estado siempre íntimamente ligados. Nunca me cansaré de repetir que el principal exponente de ello lo encontramos en Die Brücke (El Puente) el grupo de artistas más afamado de la República de Weimar, calificado en muchas ocasiones como subversivo, y que criticó con dureza la militarización de su estado y el progresivo ascenso del nazismo con todo lo que ello trajo consigo: Kirchner fue acosado por los nazis hasta que se suicidó, Heckel vio cómo destruían la mayor parte de su obra y a Schmidt-Rottluff lo humillaron exponiendo sus creaciones en galerías de “arte degenerado”. Tal vez por ello los hijos más o menos claros del Expresionismo germano siempre han tenido ideas muy izquierdistas y posiblemente ésa es la razón de que Barceló tenga una residencia en Burkina Faso (Thomas Sankara, padre de dicho país, era considerado el Che negro).

    Por lo demás, no es el primer autor que habla de acabar con la occidentalización del arte. Hay que pensar, sin ir más lejos, que el Impresionismo nació precisamente de esa idea; de reinventar el arte al comprobar cómo la cámara de fotos era superior a cualquier retrato que se pudiese plasmar con óleos y lienzos, aunque sus creadores tomaron como referencia a Japón y no a África, cuya cultura, dicho sea de paso, nunca me ha fascinado especialmente.

    Muy original por cierto “Paso Doble”. Ten por seguro que volveré a pasar por aquí para disfrutar de él ;).

    Un saludo.


  2. Creo que en su día se inventaron adjetivos pensando en según qué personas.

    A este señor “PINTAMONAS” le viene que ni pintado, valgan todas las redundancias.

    Chulo?, psé, lo justico. Ahí es complicado entrar dado que el arte viene siendo algo subjetivo desde hace algún tiempecillo, ahora bien, el mercantilismo del arte, ay amigo, ahí sí que me puedo meter de manera completamente objetiva. Y es que me parece totalmente deleznable que esta gente (donde incluyo artistas que sí me gustan) se lucren de semejante manera por hacer… el gilipollas.

    El gilipollas, el arte, lo puede hacer cualquiera, que guste o no ya es otra cosa, pero en el momento que aparece el “cash” en la ecuación, para mí todo queda enormemente desmerecido, desde las obras al propio artista. Y más aún si, como en este caso, este tío tiene más titulares debido a los montantes de dinero que genera que a las propias obras que realiza, que por otro lado, y ya en el plano subjetivo, me parecen bastante mierda por norma general.

    Debo añadir que tengo un dibujo de un niño de 3 años colgado en mi nevera que me gusta más que toda la obra al completo de Miquel Barceló. Y por el que no pagaría ni 10 euros. Ni que decir tiene lo que pienso de los ANORMALES que se gastan millonadas (ya sea por inversión o por gusto) en obras de arte como las del “visionario” que nos ocupa.

    Que Nicholas Cage cobre X millonazos por tal peli me parece horrendo por igual (que siga respirando también es una lástima) pero al menos, a este se los pagan los 50 millones de espectadores que luego abarrotan las salas, de una manera ciertamente más democrática. Lo de los artistas plásticos o pictóricos, parieciéndome ya corrupto e insano lo primero, son como la guinda de la intrusión del capitalismo en el mundo de las artes, corrompiéndolo y dejando a las claras que el gusto individual, los valores personales, las técnicas, inpiraciones, etc, son claramente lo de menos, porque la cosa está, como siempre, en vendernos mierda como oro de 24 kilates.

    Un zurullo pa él y para todo su mercado de gafapastas burgueses, a mí dame tetas y sangre, el arte para cuando acabe de follar y de matar, si es que me queda tiempo.


  3. Dath, a pesar de que, ciertamente, las pinacotecas de Madrid no pueden compararse con las de Barcelona (es que macho, para mi ir a Madrid es un gusto precisamente por el Prado y el Reina Sofía). Ahora bien, tampoco es menos cierto que Barcelona dispone de muchísimas galerías de arte (especialmente por la llamada “Eixample Esquerra”), en su mayoría de arte contemporáneo. Evidentemente, no son comparables a las grandes pinacotecas que mencionas, pero muchas veces te alegran una tarde (a veces lo contrario, pero entonces coges y te vas al cine a desintoxicarte).

    Y sobre las Iglesias, mira que yo soy ateo, pero no puedo hacer más que darte la razón: son una delicia. Preciosas, en especial tengo debilidad por la de Santamaría del Mar.

    Sólo añadir que no me he olvidado ni de comentarte tu blog (lo haré en cuanto pueda, que antes quiero volverme a leer las entradas que me interesan!), ni de hacer la entrada de Mind Game en mi blog.

    PD: Sai, eres un trolaso, y cada día lo haces mejor xDDD

    Es que hoy has escrito un tochaco inmenso! Te superas!! xDDDD


  4. Yo no lo conocía (de arte no se puede decir que sea una entendida ni mucho menos :p) pero molan mucho sus cuadros. Sobre todo de los que muestras me gusta el del primito de los humanos. Es taaan mono. xD

    Y venga, anímate a hablar de Mind Game, hombre. 😉



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