h1

What a wonderful world – Asano Inio

marzo 30, 2011

What a wonderful world

 

De nuevo, demasiados meses han pasado desde mi última actualización. Mejor que no me ponga plazos ni haga promesas, porque cada vez voy a tener menos tiempo para mantener este blog a flote. Pero eso sí, aunque sea de vez en cuanto, iré haciendo actualizaciones. Aunque sólo sea para dar a conocer algún que otro descubrimiento que haya hecho recientemente y que  desee mostrárselo a mis humildes y silenciosos lectores.

Esta es precisamente la razón por la que actualizo: el descubrimiento de un mangaka que vale la pena conocer. Es bien sabida mi decepción por el mainstream del manga actual: carente de ideas originales, con un abuso vomitivo de recursos y tópicos tales como el fanservice o el moe, apostando casi únicamente por el efectismo hueco en lugar de buscar otras formas de conectar con el lector. No es tarea fácil encontrar algo verdaderamente original entre tanta ordinariez. Sin embargo, gracias a una entrada de la web del señor Reboot, descubrí a Asano Inio. En ella Reboot habló de otro manga del japonés (una de sus obras más importantes, “Solanin”), pero fue en esa review dónde Reboot también habló de anteriores obras del mangaka, y entre ellas figuraba la que aquí nos ocupa. Dado que había oído muy buenas críticas de ella, decidí darle una oportunidad. Y suerte que lo hice, porque me había perdido algo muy bueno. Así que sin más dilaciones, vayamos a ver de qué trata esta gran obra: “What a wonderful world”.

Asano Inio nació un 22 de septiembre de 1980, en la Prefectura de Ibaraki (Japón). Diplomado en la Universidad de Tamagawa, Asano ya dejó muestras de su talento a los 21 años, cuando se hizo con el primer premio en la competición “GX” para jóvenes autores. Fue a partir de entonces cuando Asano empezó a mostrar su increíble talento a la hora de narrar historias gráficas. Y lo hizo de una forma muy continuada. De 2002 a 2004 se dedicó plenamente a la elaboración de su primer gran manga, “What a wonderful world” (Subarashii Sekai); en 2005, terminó “Nijigahara Holograph”; en ese mismo año, acabó otra de sus obras más valoradas, “Before the dawn and the end of the world” (Sekai no Owari to Yoakemae); y en 2006, finalizó su obra más conocida, “Solanin”. Sin embargo, a pesar de la indiscutible calidad de sus obras, en Occidente, Asano todavía es un completo desconocido. Y evidentemente, aún falta mucho para que los aficionados al manga de España tengan noticias de este hombre, ya que sus obras están traducidas en su mayoría por fansubs anglosajones. Así que es muy difícil poder disfrutar de todo lo que ha hecho este hombre sin tener algunas nociones de inglés.

A grandes rasgos, “What a wonderful world” es una travesía a través de la cotidianidad de la prole del Japón contemporáneo. Sin aparentemente ningún hilo conductor en concreto, Asano nos narra las diferentes peripecias del día a día de numerosos personajes ordinarios y cómo estos afrontan sus respectivas realidades. Sin embargo, a pesar de lo que se pueda pensar en primera instancia, la idiosincrasia de este manga nos indica que no estamos delante del típico slice of life.

La primera peculiaridad de este manga son los protagonistas. Se trata de un manga con un casting absolutamente coral; aparecen una  gran cantidad de personajes, muchos de ellos anónimos, pero ninguno de ellos lleva la batuta de la historia. En cada capítulo, todos ellos auto conclusivos y sin apenas relación con su predecesor o sucesor, se nos presenta a una serie de personajes y la realidad en la que moran. Todos y cada uno de los personajes están realmente bien trabajados, muy bien definidos y llenos de los matices e incoherencias que tanto nos caracterizan a los seres humanos. Todo ello hace imposible que el lector no sienta empatía con alguno de ellos, y aún más difícil que no haya experimentado (directa o indirectamente) alguna de las múltiples realidades expuestas en el cómic. Muy pocos de los personajes gozan de otras apariciones en el resto de la historia, más allá del capítulo que les corresponde, y ello hace que este manga no goce de un protagonista visible. Pero es ahí dónde culmina una de las mejores virtudes de este cómic: la única y verdadera protagonista de la historia es la propia historia.

La historia es la gran protagonista, y a diferencia de la mayoría de mangas existentes, la historia de “What a wonderful world” es activa, dinámica y eterna. Y lo es por todas las temáticas que la componen: la precariedad laboral, la redención por los actos del pasado, la infidelidad, la reafirmación del individuo en el seno de la sociedad, la potencial distopía que se cierne sobre el futuro de los jóvenes, el sentido de la responsabilidad, etc. Los temas son inagotables, tantos como los que uno pueda encontrar en la vida misma. De hecho, la temática de las obras de Asano siempre giran en torno a este mismo eje: la supervivencia del individuo en la vida contemporánea a pesar de todos sus suplicios. Y cuando hablamos de supervivencia, entendámoslo no en el sentido original de la palabra, de simplemente sobrevivir en un entorno hostil, sino también de la supervivencia de la posmodernidad (o en otras palabras, la autorrealización personal, tan famosa gracias a la pirámide de Maslow).

Pero a pesar de todo lo mencionado, lo que convierte este manga en una obra maestra es el último ingrediente final: el estilo del propio Asano. El nipón hace gala de un estilo de dibujo muy personal (simple pero sin escatimar en detalles) y una forma de conducir las diferentes historias con un toque muy intimista. Este intimismo de Inio impregna a todos sus mangas de una sensibilidad y delicadeza sublime, convirtiéndose en el instrumento perfecto para infundir en los lectores los sentimientos deseados por el autor. Pero tan soberbia es su habilidad para transmitir emociones y conectar con el lector, como excepcional es su capacidad para diseccionar los problemas de la actualidad. Asano no tira de tópicos para dotar de consistencia a su obra, sino que observa escrupulosamente la realidad que le rodea, y utiliza sus utensilios de mangaka a modo de bisturí para mostrar al público, no solamente aquello que albergan los pequeños hechos del día a día, sino también las problemáticas de fondo de cada uno de esos temas, así como sus posibles soluciones o posturas adoptables al respecto. Y finalmente, enfoca estas distintas realidades desde una óptica completamente optimista, cuando lo más sencillo sería dejarse llevar por el pesimismo para así reafirmar la tesis “de este mundo no vale para nada”.

Así pues, el nipón consigue aquello que sólo los artistas dotados con el don de la virtud son capaces de realizar: partiendo de unos hechos locales e individuales, explica unas realidades que de hecho son universales y que están presentes hoy y en todo mundo, impregnándolas a su vez con la sensibilidad, dulzura y optimismo tan propios de su estilo.

Y es precisamente por eso, queridos lectores, que un humilde mortal occidental como yo, os insta a que le deis una oportunidad a este magnífico mangaka y a esta genial obra gráfica. Ya que, a pesar de que la existencia de obras artísticas tan espléndidas como “What a wonderful world” no solucionarán los problemas del planeta, al menos sí que ayudarán a que el mundo nos parezca un poco más maravilloso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: