Archive for the ‘Cine’ Category

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Meme: Lo mejor de su género (cine)

abril 11, 2010

Ya va siendo hora de actualizar esto, ahora que ya ha pasado la semana santa. Y debido a que tengo dos entradas pendientes que le prometí al señor Dath, hoy voy a empezar por cumplir la primera. Aprovecho ahora para comprometerme a realizar antes del verano una entrada sobre mi Top 10 de anime, algo terriblemente difícil, pero que cumpliré, más cuando hice que otras personas (véase Dath mismo) lo hicieran a pesar del esfuerzo que supone. Por eso mismo, además de que también me apetece bastante hacerlo, prometo que lo haré. Pero ahora centrémonos en la Meme que nos ocupa.

Se trata de una Meme sobre las mejores películas en diferentes géneros. Ha sido mucho más complicado de lo que creía decidirme por una en cada género, pero creo que finalmente lo he conseguido. Aviso: se trata de una Meme fundamentada exclusivamente con juicios de valor, es decir, que son sólo mis opiniones. Algunas de las películas elegidas, no son ni de lejos lo mejor de su género, pero debido al impacto que tuvieron sobre mi persona, pues he decidido darles un lugar en esta meme en detrimiento de algunas películas que la crítica considera mejores y que son archi-conocidas (motivo por el cual no encontrareis, por ejemplo, La lista de Schindler, película que adoro y que podría estar en alguna de estas categorías, pero que he preferido dejarla fuera por dar voz a otras películas muy buenas también y que no gozan de tanto prestigio). No voy a enrollarme mucho, si quereis saber más de alguna de las películas que he puesto, vedlas!  Así pues, sin más dilaciones, vamos allá.

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La carretera (The Road)

febrero 18, 2010

Ya iba siendo hora de actualizar esto, que últimamente lo tenía muy abandonado. Aprovecho para dar las gracias a Dath, que gracias a sus comentarios en este mismo blog, ha acabado de darme el último empujón para actualizar de nuevo esto. Que ganas de hacerlo tenía, pero no sabía muy bien cómo actualizarlo de nuevo, porque últimamente tampoco he tenido la oportunidad de descubrir demasiadas cosas nuevas.

Iba a actualizar sobre una película llamada “Queimada”, pero mi último viaje al cine de esta semana me ha dado otro tema, así que antes de que se me olvide o pase demasiado tiempo, aprovecho para hablar de esta película de la que tantas ganas tenía: The Road.

The Road

El nombre de John Hillcoat, el director de la presente cinta, era totalmente desconocido para mi. Nunca había oído hablar de él ni de sus trabajos anteriores. Y por lo que he podido comprobar, se trata de un director australiano cuya filmografía está compuesta simplemente por dos o tres obras más, la más conocida de las cuales es una obra australiana llamada “The proposition”. Si eso no fuera suficiente, tampoco había tenido la oportunidad de leer el libro original de esta obra, así que lo único que sabía de antemano sobre la película era la información que proporcionaba el cartel publicitario de la película: una cinta de índole post-apocalíptica cuyos protagonistas eran un padre, encarnado por Viggo Mortensen, y su hijo. Nada más.

Como ya he adelantado, la trama se ubica en un mundo distópico, arrasado por un misterioso cataclismo que ha acabado con casi todo signo de vida de la tierra. Sólo quedan los cadáveres de los árboles de antaño, apenas hay formas de vida animal, y el hombre se ha visto arrojado de nuevo a su condición original: la de un animal ordinario que lucha por sobrevivir en medio de un mundo adverso, y lo que es peor, en un mundo sin humanidad. Un mundo en que el hombre incluso se ve obligado a devorar a los de su misma condición si desea sobrevivir. La misión del padre no es otra que garantizar la supervivencia de su hijo, y para ello, emprenden un viaje a través de este mundo en el que la esperanza hace mucho que murió.

Con una temática así, es difícil (almenos para un servidor) no sentirse atraído por esta película. Pero lamentablemente, una idea/historia interesante (que no una idea original, porque original no lo es) no es suficiente para hacer de un film una obra que también sea interesante. Para empezar, uno de los grandes peligros de toda obra cinematográfica: el ritmo, el tempo de la película. Conseguir un buen ritmo, ni muy lento ni muy rápido y que a la vez mantenga al espectador absorbido durante todo el metraje, no es algo fácil de conseguir ni siquiera para los grandes maestros del séptimo arte. En este caso, el ritmo es excesivamente lento. Algunos dirán que es adecuado para la temática y el devenir de la historia, pero hay una diferencia significativa entre un ritmo pausado y un ritmo lento. En el caso de The Road, el ritmo es lento, pero en ocasiones es insufriblemente lento, donde se abusa en exceso de las escenas en que las caminatas de los protagonistas tienen lugar.

A tal lentitud, se le añade otro problema des de mi humilde punto de vista, y es que aunque el tema daba para mucho, la historia o bien no se explotó como se debía o bien era sencillamente pobre. Al no haber leído el libro, desconozco si se trata del segundo caso, pero si olvidamos este hecho y nos centramos únicamente en la cinta, entonces la respuesta es más que clara: es una historia más bien pobre. Una historia con toques de crueldad natural acompañada de cierta moraleja (no tan subliminal) de ecologismo que simplemente se limita a contarnos cómo sufren un padre y su hijo en medio de un mundo medio muerto, y que en el fondo las personas no somos más que animales domesticados por nuestros propios stándares o pautas de conducta, en un intento de “humanizarnos” y olvidar nuestros orígenes. Es una película que peca precisamente de su vertiente descriptiva; se pierde en la descripción del mundo que recrea y no desarrolla una historia propiamente dicha. Algunos dirán “es que la intención de la cinta es ésta”, entonces les diré que no por ello deja de ser una historia pobre. Otras distopías como la del anime/manga Akira, o otras películas archiconocidas como 12 monos o Hijos de los hombres (otra candidata a salir en este blog), consiguen con creces combinar la descripción de sus respectivas distopías sin por ello sacrificar una trama interesante y compleja.

Eso sí, la ambientación está magistralmente conseguida, así como la fotografía, con esos tonos tan grises y tétricos tan bien conseguidos, son los puntos fuertes de la película junto con la interpretación de Viggo Mortensen y su hijo. Desgraciadamente, no se puede decir lo mismo del cameo de Charlize Theron, una aportación plana y superficial que poco aporta (en términos de calidad) a la película. La música tampoco es destacable precisamente, incluso me atrevería a decir que es nefasta, dado que si una buena OST hubiera complementado a la ya de por sí buena ambientación, el resultado habría sido magnífico (en la recreación de la ambientación post-apocalíptica). También podría empezar a criticar ciertos sucesos (algunos de ellos sin apenas fundamento y otros directamente ridículos) que van teniendo lugar a lo largo de la historia, pero el peligro de soltar algún spoiler me inhibe.

En resumen, una película que prometía mucho y en eso se quedó. Un trabajo excesivamente descriptivo, que olvida el desarrollo de una buena trama, con  una música pésima, con detalles argumentales simplemente ridículos o absurdos y con ciertas interpretaciones secundarias bastante planas, pero que sin embargo cuenta con una buena pareja protagonista, algunas escenas muy bien logradas y una ambientación muy bien conseguida. Es una auténtica lástima que la película tenga tales errores, de lo contrario, el resultado habría sido totalmente diferente. Y por favor, no me vengan con que la película esta llena de profundidad, que tiene un mensaje subliminal muy bueno y apreciable y que esta llena de escenas impactantes y memorables. La exposición de los humanos como animales sociales, tiene más años que el ir a pie, y si el mostrar el sufrimiento de un padre y un hijo arrojados en un mundo de desesperación lo consideran como algo original y sumamente emotivo, les recomiendo, sin ánimo de ofender, que miren más cine y más animación. Antes ya he mencionado unos ejemplos que le dan mil vueltas a esta película.  Podría seguir mostrando ejemplos de porqué no se trata de una buena película, pero para ello, tendría que contarles la película entera, y esa no es la vocación de este blog. En fin, una auténtica lástima que se haya quedado en eso.

Puntuación: 6,3/10

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Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (de Kim Ki-duk)

noviembre 28, 2009

Las enfermedades estacionales me han impedido actualizar esto este último mes, pero ahora que ya estoy casi recuperado, esto volverá a tirar un poco.

Habiendo disertado sobre la cinematografía coreana, no podía limitar mis entradas a este cine centrándome exclusivamente en el señor Chan-wook Park, autor de “Old Boy” y “Soy un cyborg”, ambas cintas comentadas en este blog entradas atrás.  El otro gran referente del cinema coreano es Kim Ki-duk, un director mucho menos impactante pero más intimista que Chan-wook, que ha dirigido films que han captivado a gran parte de la crítica internacional, como  la famosa “Hierro 3” (Bin-Jip) o la película en virtud de la cual hoy redacto esta entrada. Sin más dilaciones, pasemos a comentar esta gran cinta con un título de lo más atípico: “Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera”.

Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera

Todas aquellas personas que hayan tenido el placer de visionar alguna de sus películas, sabrá que la palabra más adecuada para definir su cine es intimismo. Las obras de Kim Ki-duk no pecan precisamente por ser convencionales, aún y el reconocimiento internacional de que gozan muchas de sus cintas. De la misma forma que otros directores surcoreanos com Park Chan-wook, uno de los puntos fuertes de sus filmes es la estética, el principal instrumento empleado por estos directores para transmitir el “mensaje” de la obra. Sin embargo, en las obras de Kim Ki-duk, el silencio y sus cualidades comunicativas toman un mayor peso. La predominancia del silencio sobre los  diálogos es una de las particularidades de la cinematografía del autor. El mensaje es canalizado hacia el espectador principalmente mediante la puesta en escena, que junto a las interpretaciones de los actores y a  un uso magistral de la fotografía, hace que los diálogos sean completamente prescindibles.

Describir toda la temática de esta obra equivaldría a profanar el visionado de la misma a aquellos desafortunados que no hayan podido disfrutar de este atípico filme. Es una película en que lo mejor es que el espectador vaya sin saber muy bien de qué va, pero con ganas de encontrarse algo atípico, reflexivo, poético e incluso sorprendente. Siendo muy sintético (para no desvelar ni el más mínimo detalle), la cinta es un tratado sobre la madurez y las distintas etapas de la vida de la persona. Veremos como nuestro protagonista (que reside con su mentor en un templo enmedio de la montaña) avanza en su propia senda de la madurez con el paso del tiempo.

Esta película es sumamente metafórica, todos y cada uno de los pasajes, objetos y planos que conforman esta película están cargados de simbolismo. Las estaciones, los distintos personajes, las situaciones, los objetos del templo, el entorno… todos los elementos de los que se compone esta obra albergan un gran contenido metafórico, por ello es necesario que el espectador se entregue por completo al filme durante su visionado. El  buen uso del silencio, los impresionantes paisajes y la soberbia puesta en escena acaban de dar forma a esta obra tan íntima y poco convencional del director coreano, en la que hasta el más mínimo detalle está cuidado. Incluso las turbulencias o los brotes de crueldad de ciertas etapas de la vida del protagonista son tratadas con gran maestría, mostrando violencia y crueldad cuando conviene sin que tales elementos perturben o rompan la dinámica de la película.

El uso de un ritmo pausado es adecuado para la temática de la obra, pero a algunos les podría resultar algo lento (y en este caso, el silencio y demás factores mencionados anteriormente no hacen más que agravar tal sensación). Algunos puntos en contra de la cinta podrían ser la previsibilidad de la obra en general y su contenido moralista. A muchos les dará la sensación que las lecciones de vida de la cinta tienen unos tintes budistas demasiado pronunciados.

Es una película para degustar, para que el espectador se deje llevar junto al protagonista en su camino de madurez. Una película de gran carga metafórica, mucho simbolismo, predominancia del silencio, impresionantes paisajes y soberbia puesta en escena. A muchos no les gustará, ya que no se trata precisamente de una película demasiado comercial y/o convencional, pero a todos los amantes del buen cine, les aseguro que no les dejará indiferentes. Denle una oportunidad, directores como Kim Ki-duk y películas como éstas, hay más bien pocas.

Puntuación: 8,3/10

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El camino a casa (de Zhang Yimou)

octubre 22, 2009

Continuando con la línea  de las reseñas de películas del otro extremo del mundo, dejamos momentáneamente el cine coreano a un lado para centrarnos en otro de los grandes exponentes del cine asiático: el cine chino. La película que se nos ocupa es relativamente desconocida, motivo por el cual se merece una entrada en este discreto blog. Una cinta tierna, que como bien dijo alguien en la red, “es una película que trata del amor con el amor”, sin cursilerías ni recursos típicos como la guerra u otros similares. Así pues, veamos qué es lo que convierte esta humilde pelicula en una película especial: “El camino a casa”.

El camino a casa

El filme arranca con la llegada de un hombre de negocios que vuelve a su pueblo natal al enterarse de la muerte de su padre y del lamentable estado anímico y de salud en que se encuentra su madre. El hijo, muy reacio a hacer caso a las peticiones de su madre en respecto a la ceremonia de entierro de su padre, la cual considera que debe llevarse a cabo exactamente como dicta la tradición, irá tomando conciencia de la importancia de conservar valores como el respeto a la tradición, mientras rememora la historia de cómo se conocieron sus padres.

Así arranca la película, y como ya os podeis imaginar, ésta no esconde ni tramas complejas al estilo Terry Gilliam (autor de “12 monos” o la famosa “Brazil”) ni giros argumentales sorpresa ni personajes extremadamente complejos. Es una película sencilla, nada pretenciosa, pero sobre todo es una película con un ritmo muy pausado, que a muchos les podrá resultar extremadamente lenta, pero que se adapta perfectamente al filme. Tiene el ritmo que tendría que tener, teniendo en cuenta que la película tiene lugar principalmente en un pueblo absolutamente rural de la China profunda de la segunda mitad del siglo XX.

Los personajes no son para nada complejos, pero eso no impide que la gran protagonista (que podríamos afirmar que es LA protagonista única e indiscutible del filme) sea un personaje superficial y plano; más bien lo contrario, un personaje sencillo pero profundo, y uno de los pocos personajes que realmente simbolizan lo que muchos consideran el amor “auténtico” en el mundo del cine. La actriz Zhang Ziyi hace una soberbia interpretación, sabiendo transmitir de forma magistral toda la ternura y dulzura de la protagonista. Sin duda, uno de los elementos que hacen esta película especial, junto a la forma en que es contada la historia.

Es una película sencilla y bonita, y francamente bien contada. Es una oda a la tradición y sus valores y un poema al amor, que el señor Zhang Yimou es capaz de abordar de forma excelente. Muchos de los filmes que intentan tratar estos temas, a menudo fracasan por el nefasto uso del ritmo o por el uso de cursilerías o estrategias cinematográficas que buscan la lágrima fácil. Son pocas las películas, como la famosa pelicula francesa “Amelie” o la misma “El camino a casa” de Yimou, que consiguen hacer auténticas obras de arte de temas sencillos y cotidianos como el amor, el respeto o el gran valor de las pequeñas cosas de la vida. Este tipo de temas no son fáciles de llevar a la gran pantalla, pero estas dos películas lo consiguen, y con maestría.

La música es francamente buena, muy apropiada a la cinta y se nota que se le ha prestado especial intención, y la fotografía y la puesta en escena son francamente sobresalientes (me encantaría enfatizar en este elemento, pero mis conocimientos en esta área aún son mejorables). Incluso mejor que la música y la puesta en escena, es la atención que pone Zhang Yimou a los pequeños detalles de la película, tales como el uso y la importancia de los colores (en especial el rojo, color que el director adora como bien muestra en otras cintas) entre muchos otros que no citaré.

En resumen, una película muy bien narrada, sencilla y bonita, que es posible que no guste a todo el mundo por su ritmo pausado, que a muchos les resultara lento. Un bello poema al amor y al respeto de la tradición y sus valores. Si buscais adrenalina, éste no es vuestro film; si quereis algo bueno, bonito y bien contado, no os la perdais.

Puntuación: 8,5/10

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Old Boy (de Chan-wook Park)

octubre 7, 2009

Como ya dije, habiendo hecho una entrada a la película de “Soy un cyborg”, no podia seguir adelante con este blog sin dedicarle un espacio a la más famosa obra cinematográfica del señor Park Chan-wook. Es una película tan buena como impactante, que los buenos amantes del cine no deberian perderse. Así pues, pasemos a explicar qué hace que esta película, la segunda parte de la “triología de la venganza” de Chan-wook, sea tan especial. Veamos entonces cómo es este gran cinta: Old Boy.

Old Boy

La trama arranca con Oh Dae-su, un personaje que ya des de el inicio se nos muestra como alguien bastante arrojado a la bebida y que es más instintivo que racional, que un buen dia es secuestrado repentinamente. Dae-su es recluido en una habitación, aillado de casi todo contacto humano, y con la única compañía de un televisor, mediante el cual se entera de que su mujer ha sido asesinada supuestamente por él mismo. Al cabo de 15 años, sin aún saber el motivo ni el autor de su reclusión, es liberado repentinamente sin saber el porqué. La venganza se convertirá en su único objetivo vital de ahora en adelante.

He intentado omitir todo tipo de detalles del inicio de la trama de Old Boy expresamente, para no delatar ningún tipo de detalle a los que no la hayan visto. Este thriller es, des de su inicio hasta su final, impactante. Con la escena inicial el espectador ya queda atrapado, absorbido por los acontecimientos que transcurren en la cinta, y Chan-wook logra una de las cosas más difíciles de conseguir en una película: un ritmo ideal, ni demasiado veloz ni demasiado lento, el ideal para cada situación, llevando y guiando toda la trama con maestría hasta su apoteósico final.

Los personajes son, en mi humilde opinión, fantásticos. Dae-su está magistralmente interpretado por Choi Min-sik, dotándolo de una gran credibilidad y transmitiendo al espectador el angustioso y retorcido mundo en el que se encuentra lanzado, debido tanto a su larga reclusión como a los acontecimientos en los que se encontrará al ser liberado. Dae-su es un personaje que, si bien antes ya mostraba rasgos de funcionar más por estímulos que por acciones racionales, su reclusión no hace más que agravar su estado psicológico, por momentos casi esquizofrénicos. Sobre el principal antagonista de la cinta, sólo diré que es de los mejores que he visto en la gran pantalla en mi vida (y sí, humildemente, he visto muchos!).

Pero lo que hace que gran parte de la gente que haya visto esta cinta la llegué a considerar una obra maestra no es su argumento, que podria considerarse de muy típico (la venganza), sino la forma en que es contada. Por un lado, tenemos el uso más que notable del ritmo de la cinta, en el que Chan-wook no tiene prisa, y dedica el tiempo necesario y adecuado tanto a las escenas de violencia como a las más tiernas. Ahora bien, sin duda alguna, y como viene siendo algo propio del cine de Chan-wook (y del surcoreano en general), los planos, la puesta en escena y sobre todo la estética, son impresionantes. Un sublime trabajo en la fotografia, unas escenas y planos con una fuerza audiovisual de la cual mucho tiene que aprender el cine occidental, donde casi cada fotograma es una delicia degustar.

Un filme que podria resultar de lo más típico (en gran parte debido a su argumento simple), gracias a las soberbias interpretaciones, a un buen uso del ritmo y sobre todo a su estética y forma de ser llevada a cabo,  hacen que esta película sea más que digna de ver. Con un final simplemente impresionante, apoteósico, al terminar la película servidor no podía hacer más que aplaudir al señor Chan-wook y a su equipo por tal magnífico trabajo. Además, un segundo visionado de la cinta seria lo ideal, ya que la película esconde grandes pequeños detalles que quizás con un primer visionado el espectador no les presta atención, debido a estar plenamente absorbido en el devenir de la cinta misma.

Las únicas pegas que recuerdo en el presente de “Old Boy” son el hecho de que hay momentos en que determinados acontecimientos o acciones de los personajes no acaben de acomodarse en la película, detalles que tienen que ser cogidos con pinzas para una adecuada interpretación. Otra pega probablemente lo encontraria en su música, que sin ser mala ni mucho menos (escúchese “The Last Waltz”, por ejemplo), si que podria haber sido mucho mejor, dando la cinta un paso más hacia el título de obra maestra.

En resumen, no tengo palabras suficientes para describir este film, complejo por la forma en que es llevado más que por su trama, pero magnífico, debido a las magistrales interpretaciones, el buen uso del ritmo a la hora de contar la trama, la gran fotografia, puesta en escena y estética en general de la película. Una película que recomiendo a cualquier buen aficionado al cine, que aunque puede gustar o no (no deja término medio), no os dejará indiferentes. Simplemente, conseguidla y miradla.

Puntuación: 9/10

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Soy un cyborg (de Chan-wook Park)

octubre 1, 2009

Pasamos de nuevo al cine, pero esta vez dejando el cine europeo y americano atrás. Muchos ya conocerán el director de la cinta a la cual hoy le dedico esta entrada, Chan-wook Park (recordemos que en Japón, Corea y otros primero ponen el apellido y luego el nombre), autor de la triología de la venganza, cuyo título más remarcable es OldBoy, la cual más adelante también tendrá su propio espacio en este blog. Pero la cinta que se nos ocupa, poco tiene que ver con la temática de las obras principales de este gran director surocoreano, una cinta tan rara como buena, pero ni mucho menos de fácil visionado. Así pues, examinemos esta obra cinematográfica tan interesante que lleva el nombre de “Soy un cyborg” (2006).

Soy un cyborg

Chan-wook dejó atrás la temática de la venganza (parcialmente) de sus anteriores trabajos para seguir rompiendo moldes con esta película. Young-goon es una joven adolescente que es ingresada en un centro psiquiátrico tras intentar suicidarse al cortarse las venas para conectarse unos cables con la intención de cargar su batería. ¿Porqué? Ella cree ser una cyborg, y la comida la estropea y sólo puede alimentarse mediante la recarga con pilas o métodos similares al descrito. Una vez allí, conocerá a un joven enmascarado, que cree tener la habilidad de ser invisible y de poder robar atributos a los demás, con el que entablará una curiosa relación…

Esta fue la película con la que me inicié en el cine coreano, pero tras verla e informarme un poco, me topé con que esta es de las películas más extrañas, no sólo del señor Chan-wook, sino también del cine surcoreano actual. El visionado de esta película no es fácil, pero es apasionante. El director, emplea todos los instrumentos a su alcance para trasportarnos no sólo a la mente de Young-goon, sino en todos los mundos subjetivos de los personajes tan pintorescos como entrañables del centro psiquiátrico. Precisamente los personajes son uno de los puntos fuertes de la cinta. Complejos, profundos e incluso algo abstractos, el director nos llega a meter, ya des de los primeros minutos, en el retorcido y lunático mundo de los habitantes del centro psiquiátrico. Chan-wook consigue exitosamente que la cinta se articule en el mundo intersubjetivo de los inquilinos del centro más que en la forma de funcionar del centro mismo (algo que la distingue claramente con la magistral “Alguien voló sobre el nido del Cuco”, que enfatiza más en este segundo punto). Si hay una sola palabra que consiga definir este film, es la palabra lunática; más que lírica o fantasiosa, nos encontramos ante una película lunática.

Respecto a la forma en que está dirigida y llevada, en mi humilde opinión, poco tiene que ver con dinámica europea o anglo-sajona. Por lo que he podido comprobar en mis primeros pasos en el cine surcoreano, en éste los planos, puesta en escena y detalles cobran muchísimo más peso que en el cine occidental (y tiene más parecido con el cine de otros países orientales como Japón). En esta cinta, el ritmo es pausado, descriptivo y detallista, se utilizan de forma abundante los planos estáticos, que junto al detallismo y al colorido emprado en la película, dotan a estos de un gran poderío narrativo. Porque no es necesario que haya un narrador de hecho que nos cuente el estado anímico de los personajes o el desarrollo de la historia, sino que la simple puesta en escena, la grandísima expresividad de los actores y el formidable uso de los planos ya lo consiguen por si solos (este punto es bastante usado en el cine oriental en general).

La música es muy adecuada a cada situación, pero sin ser sobresaliente. Los efectos especiales son francamente buenos, un excelente complemento para recrear los retorcidos mundos de los hospitalizados en el centro.  Un último punto a destacar es que, a pesar de que Chan-wook deja atrás el papel de la acción y la temática de la venganza de sus anteriores películas como OldBoy, el director no puede (ni le interesa) desprenderse completamente de estos dos elementos. Ejemplo de ello son las pocas, pero magistrales, escenas de acción transcurridas en “Soy un cyborg”, realmente impactantes y que nada tienen que envidiar a las escenas de acción propias del cine americano.

En conclusión, podria extenderme muchísimo más hablando de esta película, porque es realmente interesante y digna de ver. Sin embargo, no la recomiendo a todo el mundo: debido a su particular forma de ser llevada, a su ritmo pausado y demás peculiaridades, no es una película que guste a todo el mundo. Eso sí, si quereis ver algo diferente, con gran calidad y completamente diferente al panorama cinematográfico occidental, esta película no os la podeis perder. Tan buena como rara, una película formidablemente lunática.

Puntuación: 8/10

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Los mundos de Coraline

junio 9, 2009

Este fin de semana no sé si podré actualizar, y como más vale prevenir que curar, aprovecho para hacer una breve crítica sobre uno de los últimos estrenos de la cartelera: Los mundos de Coraline.

Coraline

“Los mundos de Coraline” es una película de animación dirigida por Henry Selik, y está basado en una de las novelas cortas del famoso Neil Gaiman, autor de grandes obras como la saga del comic “The Sandman”. La historia gira alrededor de Coraline Jones, una chica estadounidense de espíritu  curioso y aventurero, todo lo contrario que sus padres, los cuales no hacen demasiado caso a la joven. Pero todo cambiará al llegar a la nueva casa situada en los llamados “Apartamentos el Palacio Rosa” y al encontrar una pequeña puerta cerrada que la llevará a un mundo alternativo, conocido y desconocido al mismo tiempo. No quiero desvelar más de la trama, no por los spoilers (esto lo encontrareis más en la mayor parte de las reviews de las webs i revistas dedicadas al cine), sino por no desvelaros nada de la magia de esta película.

Se trata de una historia entrañable, poética, divertida y onírica, con mucho colorido a la vez que oscura. La contraposición de los dos mundos queda perfectamente reflejada en la película, y en ambos se entremezclan la “luz” (lo bueno) con lo “oscuro” (lo malo). El apartado visual es francamente bueno, y colabora de forma decisiva en dotar esa atmosfera tan característica y peculiar de la película.

El personaje de Coraline Jones es entrañable, una fuente de luminosidad, curiosidad y espíritu aventurero, y que gracias también al gran trabajo hecho por quien le pone voz, hará que la mayor parte de los que visionen esta cinta acaben adorando a Coraline. Todos los demás personajes son realmente surrealistas, muy diversos y peculiares, a la vez que entrañables.

La música es magnífica, uno de los puntos fuertes de la película junto a la atmosfera y los personajes, muy adecuada para cada momento del film, y servidor intentará conseguirla cuanto antes. ¿Puntos flojos? Pues quizás dos. En primer lugar, algunas ralentizaciones que sufre la animación. Ésta es bueno, y por eso uno le chocará la existencia en determinados momentos (sobre todo en el inicio de la película) de tales ralentizaciones. El segundo, y quizás más importante, es el ritmo de la cinta. Tarda mucho en arrancar, e incluso me atrevería a decir que al inicio hay cierta mancanza de emotividad en la cinta, y conforme va avanzando la cinta todo se va acelerando (hasta llegar a un final de forma frenética, y en este aspecto el frenetismo no es perjudicial para la película, todo lo contrario).  De haberse llevado con un ritmo diferente, más constante y no tan lento al principio, la película se habría convertido en uno de los bombazos del año.

Así pues, a todos los amantes de lo onírico, de las películas con atmosferas duales bien consolidadas, de las aventuras, de los personajes únicos, de la buena música y de las historias con moraleja, les recomiendo encarecidamente el visionado de esta película. A los fans de Neil Gaiman, ya están tardando, ya que se trata de una adaptación más que correcta de la novela de Coraline. En definitiva, una película muy recomendable que no defraudará a aquellas personas con un mínimo de buen gusto.

Puntuación: 8,3/10